Después de entre 16 y 18 horas de la inseminación, los ovocitos fecundados (zigotos) presentan dos pronúcleos dentro de la célula: uno contiene el material genético paterno y el otro el material genético materno. Estos zigotos se mantienen en cultivo, es decir, en las mejores condiciones posibles de temperatura, pH y un ambiente idóneo apósitamente estudiado para tal fin (medio de cultivo) durante uno o dos días. El resultado final de la fecundación in vitro está estrechamente ligado a las condiciones a que son sometidas estas células en el laboratorio. La fase sucesiva de crecimiento (aquella que da origen al embrión) viene de la fusión de los dos pronúcleos (materno y paterno) y de la división celular (cleavage). Los embriones que se forman son observados, valorados, clasificados y seleccionados. La clasificación de los embriones se basa en parámetros morfológicos y permite individuar a los embriones con mayor probabilidad de desarrollo posterior.
Nuestra clasificación de los embriones se basa en cinco criterios fundamentales:
· Número de células presentes en el embrión
· Simetría de las células
· Presencia de fragmentos entre las células
· Calidad del citoplasma de las células que constituyen el embrión
· Identificación del núcleo (o de eventuales multinucleaciones) presente en cada célula.